Mi Historia

La vida es un largo camino que uno recorre sin saber muy bien a donde le llevará el paso siguiente. Lo importante es no parar a pesar de las dudas, seguir haciendo lo que a uno le alimenta interiormente, buscar en un mundo de espejismos y de confusión el porqué está aquí.

Tal es quizás el sentido de estos más de treinta años de trabajo, desde que he descubierto el modelado de la tierra con el pintor Julio Antonio Ortiz, en otro país (España), en otra lengua que no era la mía. No hay que preguntarse el porqué de lo que le sucede a uno como una revelación cuando todo le predestinaba a una vida convencional, hay que aceptarlo como una luz, como un maravilloso regalo que uno recibe. Es un destino que es preciso asumir como si todo lo demás se convirtiese en algo accesorio.

El resto es la pequeña historia. Modelado de tierras en dos talleres en Madrid. Obstinación en la cerámica con muchas investigaciones en esmaltes y materia. Unos cuantos premios, una escuela, numerosas exposiciones en España y en el extranjero y después el regreso a Francia trás treinta años en España para volver a empezar en otra materia (el bronce) donde una encuentra otra libertad, otra vía de expresión.

Y mañana, de nuevo el trabajo.